Hay pacientes que descubren una pequeña hendidura cerca de la encía y automáticamente piensan: “Tengo una caries”. Sin embargo, no todas las pérdidas de tejido dental están provocadas por bacterias. Cuando aparecen muescas, surcos o pequeñas cavidades en el cuello del diente, especialmente cerca de la línea de la encía, podemos encontrarnos ante una lesión cervical no cariosa y, en determinados casos, ante lo que conocemos como abfracción dental.
El término suena técnico, pero el problema es muy real. Algunas personas empiezan notando únicamente sensibilidad con el agua fría. Otras observan una pequeña hendidura amarillenta en un canino o premolar. También hay quien descubre que varios dientes presentan una especie de “escalón” junto a la encía pese a mantener una buena higiene y no tener apenas caries.
La dificultad está en que estas lesiones pueden tener distintos orígenes y, con frecuencia, no existe una única causa. Las fuerzas de la mordida, el apretamiento dental, el cepillado traumático, determinados ácidos y la anatomía de cada persona pueden participar simultáneamente. Por eso, simplemente rellenar la muesca con un empaste sin estudiar qué la ha producido puede no resolver el problema a largo plazo.
Si vives en Paterna y has observado una zona desgastada cerca de la encía, especialmente si notas sensibilidad, conviene entender primero qué está pasando. ¿Es realmente una abfracción? ¿Es abrasión por cepillado? ¿Existe erosión? ¿Hay una combinación de varios mecanismos? ¿Necesita tratamiento o basta con controlarla?
Vamos a analizar uno de esos problemas odontológicos que muchas personas tienen delante del espejo durante años sin saber exactamente qué es.
¿Qué es la abfracción dental y por qué aparecen muescas junto a la encía?
La zona donde termina la corona del diente y comienza la raíz se denomina región cervical. Es precisamente ahí, cerca del margen de la encía, donde aparecen muchas de las llamadas lesiones cervicales no cariosas.
Como su nombre indica, son pérdidas de estructura dental que no se originan principalmente por el proceso bacteriano típico de la caries. Pueden adoptar distintas formas: superficies redondeadas, pequeñas depresiones o defectos más angulados similares a una cuña.
La abfracción se ha utilizado tradicionalmente para describir lesiones cervicales relacionadas con concentraciones repetidas de tensión sobre el diente. No obstante, en odontología actual se considera importante evitar simplificaciones, porque estas lesiones suelen ser multifactoriales. En un mismo paciente pueden participar simultáneamente las fuerzas oclusales, el cepillado, la erosión química y otros factores.
Cómo se forman las lesiones cervicales no cariosas
Para comprenderlas hay que olvidarse por un momento de la idea de que los dientes son estructuras absolutamente rígidas. Aunque el esmalte es extremadamente duro, cada diente recibe fuerzas continuamente cuando hablamos, masticamos, tragamos y, en algunas personas, cuando apretamos o rechinamos.
Las fuerzas de la mordida y la zona cervical del diente
Cuando muerdes, la fuerza se transmite desde la corona hacia la raíz y el hueso. En condiciones normales, el sistema está preparado para soportarla.
El problema puede aparecer cuando determinadas piezas reciben cargas repetitivas especialmente intensas o en direcciones desfavorables.
En determinadas circunstancias, esas fuerzas generan concentraciones de tensión cerca del cuello del diente. Esta región puede convertirse en un punto vulnerable, sobre todo cuando se combina con otros factores capaces de desgastar o debilitar la superficie.
No significa que cualquier persona que apriete los dientes vaya a desarrollar una abfracción. Tampoco que encontrar una muesca demuestre automáticamente que existe bruxismo. La relación debe estudiarse dentro del conjunto de la mordida.
¿Por qué aparecen muchas veces en caninos y premolares?
Las lesiones cervicales pueden aparecer en prácticamente cualquier pieza, pero es frecuente observarlas en caninos y premolares.
Estas piezas participan de manera importante en determinados movimientos laterales de la mandíbula. Además, su anatomía y posición hacen que la zona cercana a la encía sea fácilmente visible y accesible al cepillo.
Por eso, cuando coinciden fuerzas intensas con un cepillado agresivo, el efecto puede acumularse durante años.
Bruxismo y abfracción: ¿están siempre relacionados?
No. Este es uno de los errores más comunes cuando se habla del tema.
El bruxismo puede contribuir a generar cargas intensas y repetidas sobre los dientes, pero una muesca cervical no basta para diagnosticarlo.
Para valorar si existe apretamiento o rechinamiento hay que estudiar otros signos:
- Desgaste de las superficies de masticación.
- Fracturas o pequeñas fisuras.
- Marcas compatibles entre dientes antagonistas.
- Sobrecarga muscular.
- Molestias mandibulares.
- Historial de rotura repetida de empastes o restauraciones.
En algunos pacientes la lesión cervical es solo una pieza más del puzle.
Cepillarse con demasiada fuerza también puede desgastar el cuello del diente
Paradójicamente, intentar limpiar los dientes “demasiado bien” puede generar problemas.
Un cepillado horizontal muy agresivo, realizado durante años con demasiada presión, puede contribuir al desgaste de las superficies cervicales, especialmente cuando las raíces están parcialmente expuestas.
En este caso solemos hablar de abrasión dental.
Es importante entender que no se trata simplemente de utilizar un cepillo duro. La presión aplicada, la técnica, el tiempo de cepillado, la frecuencia y la presencia de otros factores influyen conjuntamente.
Más presión no significa más limpieza
Una vez retirada la placa bacteriana, seguir frotando con intensidad no convierte el diente en más limpio. Lo único que puede conseguirse es aumentar el traumatismo sobre encías y superficies dentales.
Un cepillado eficaz debe ser metódico, pero no violento.
Ácidos y desgaste dental: cuando la superficie ya está debilitada
Los ácidos pueden modificar la superficie dental y hacerla más susceptible al desgaste mecánico.
Estos ácidos pueden proceder de la dieta —refrescos, bebidas energéticas, zumos, determinados productos ácidos— o, en algunos pacientes, del propio organismo, por ejemplo cuando existe reflujo gastroesofágico.
Si una superficie está sometida repetidamente a ambientes ácidos y después recibe fuerzas mecánicas intensas, la pérdida de estructura puede acelerarse.
Por eso dos pacientes con hábitos de cepillado parecidos pueden presentar evoluciones completamente diferentes.
Recesión de encías y exposición de la raíz
El esmalte protege principalmente la corona dental. Cuando la encía se retrae y deja al descubierto parte de la raíz, aparece una superficie menos resistente al desgaste que el esmalte.
En estos casos pueden combinarse:
- Sensibilidad dental.
- Abrasión.
- Lesiones cervicales.
- Mayor susceptibilidad a caries radicular.
Por eso es importante no mirar únicamente la muesca, sino también qué está ocurriendo con la encía que la rodea.
¿Una abfracción puede seguir creciendo?
Sí, determinadas lesiones pueden progresar si continúan actuando los factores que las favorecen.
La velocidad no es igual en todos los pacientes. Algunas permanecen prácticamente estables durante años, mientras que otras se hacen progresivamente más profundas.
El seguimiento resulta especialmente útil para diferenciar ambos escenarios.
¿Cómo es una lesión de abfracción?
Clásicamente se han descrito como lesiones con forma de cuña o de “V”, localizadas junto a la encía.
Sin embargo, en la práctica clínica no todas presentan una geometría perfecta. Algunas tienen bordes redondeados y otras se combinan con abrasión o erosión, modificando completamente su aspecto.
Por eso no es recomendable intentar distinguir en casa una abfracción de una abrasión simplemente mirando la forma.
¿Por qué algunas son amarillas?
Cuando se pierde esmalte o queda expuesta la dentina, la zona puede adoptar un tono más amarillento que la corona.
Eso no significa necesariamente que exista suciedad o caries. La dentina tiene naturalmente una tonalidad más cálida que el esmalte.
Aun así, cualquier cambio nuevo debería revisarse para descartar otros problemas.
Abfracción y caries: dos problemas diferentes
Una abfracción no es una caries.
En la caries existe un proceso de desmineralización relacionado con el biofilm bacteriano. En las lesiones cervicales no cariosas se produce pérdida de tejido por mecanismos diferentes.
Sin embargo, pueden coexistir. Una lesión cervical profunda y difícil de limpiar puede convertirse en una zona donde se retenga placa y, posteriormente, aparecer caries sobre ella.
Por eso diagnosticar correctamente la lesión importa mucho más que ponerle simplemente una etiqueta.
Qué síntomas puede provocar una abfracción dental
Muchas lesiones se descubren accidentalmente durante una revisión porque no producen ninguna molestia.
Otras, en cambio, generan una de las consultas más habituales en odontología: sensibilidad dental localizada.
Sensibilidad al frío
Cuando la dentina queda expuesta, determinados estímulos pueden transmitirse con mayor facilidad hacia el interior del diente.
Es habitual que el paciente describa un pinchazo breve al beber agua fría o al respirar aire fresco.
El dolor suele desaparecer al retirar el estímulo. Cuando persiste durante bastante tiempo, aparece de manera espontánea o despierta por la noche, hay que valorar otras posibles causas.
Sensibilidad durante el cepillado
Algunas personas notan una pequeña descarga justo cuando las cerdas pasan por la muesca.
Eso puede provocar un efecto contraproducente: empiezan a evitar cepillar esa zona para no sentir molestias.
Si se acumula placa, la encía puede inflamarse y el problema se complica.
Dolor con alimentos ácidos o dulces
La dentina expuesta puede reaccionar a ciertos alimentos y bebidas, aunque este síntoma no es exclusivo de las lesiones cervicales.
También puede aparecer con caries, restauraciones defectuosas o hipersensibilidad generalizada.
El escalón que notas al pasar la uña
Muchos pacientes descubren estas lesiones tocándose el diente.
Notan una especie de hendidura entre la corona y la encía y empiezan a comprobarla repetidamente con la uña.
Conviene evitar manipular continuamente la superficie. El hecho de notar un escalón sirve como señal para revisarlo, pero no permite determinar su origen ni profundidad.
¿Puede afectar a la estética?
Sí, sobre todo cuando aparece en dientes visibles al sonreír.
Una lesión amarillenta o marrón cercana a la encía puede romper la uniformidad del diente. Cuando existen varias lesiones simétricas, la sonrisa también puede adquirir una apariencia más envejecida.
Aun así, el criterio para tratarlas no debería ser exclusivamente estético. Primero hay que valorar su estabilidad y sus causas.
Una lesión visible no siempre necesita ser empastada
Si una abfracción es pequeña, estable, no produce sensibilidad y puede mantenerse perfectamente limpia, en determinados casos puede ser preferible simplemente vigilarla.
Restaurar por sistema todas las lesiones cervicales significaría intervenir dientes que quizá nunca habrían dado problemas.
¿Puede romperse un diente por una abfracción?
Las lesiones pequeñas no suelen provocar la fractura completa de una pieza.
Sin embargo, cuando existe una pérdida importante de estructura combinada con restauraciones extensas, fisuras o fuerzas oclusales intensas, el diente puede encontrarse más comprometido.
Por eso siempre se analiza la pieza completa y no únicamente el defecto cervical.
Diagnóstico y tratamiento de la abfracción dental en Paterna
El tratamiento adecuado no consiste simplemente en “rellenar el agujero”. Si una lesión ha aparecido porque intervienen determinados hábitos o fuerzas y esos factores continúan presentes, una restauración puede volver a deteriorarse.
En una clínica dental en Paterna, el estudio debe intentar responder primero a una pregunta fundamental: ¿por qué se está perdiendo tejido en este diente?
A partir de ahí se decide si necesitamos controlar la lesión, tratar la sensibilidad, modificar hábitos, restaurar el defecto o combinar varias opciones.
Cómo se estudia y cuándo conviene tratar una lesión cervical
La evaluación suele comenzar con una exploración detallada de los dientes y las encías, pero también incluye información sobre la mordida, los hábitos del paciente, la dieta y la forma de cepillarse.
Explorar no solo la muesca, sino toda la boca
Que exista una lesión en un premolar no significa que el problema esté únicamente allí.
El dentista puede revisar:
- Si existen lesiones parecidas en otros dientes.
- El patrón de desgaste de toda la dentición.
- La posición de la encía.
- La presencia de caries.
- Restauraciones antiguas.
- Fisuras.
- Contactos de la mordida.
La distribución de las lesiones aporta información muy útil.
Análisis de la técnica de cepillado
Preguntar cómo se cepilla una persona puede ser tan importante como observar el diente.
Se puede valorar:
- Tipo de cepillo.
- Presión utilizada.
- Movimiento habitual.
- Tiempo de cepillado.
- Pasta dental empleada.
En pacientes que utilizan cepillos eléctricos con sensores de presión, estos sistemas pueden ayudar a reducir el exceso de fuerza.
Revisión de hábitos ácidos
No todos los pacientes son conscientes de la cantidad de exposición ácida que reciben sus dientes.
Algunas preguntas útiles son:
- ¿Tomas refrescos o bebidas energéticas con frecuencia?
- ¿Bebes agua con limón varias veces al día?
- ¿Consumes zumos lentamente durante largos periodos?
- ¿Tienes síntomas de reflujo?
El objetivo no es demonizar determinados alimentos, sino identificar exposiciones repetidas capaces de favorecer el desgaste.
Valoración de la mordida
El profesional puede estudiar cómo contactan los dientes cuando cierras la boca y durante movimientos laterales.
Si existe un contacto especialmente intenso en la pieza afectada, se analiza dentro del contexto de toda la mordida.
No significa que cualquier contacto fuerte deba eliminarse. Modificar una mordida requiere un diagnóstico cuidadoso para no crear nuevos desequilibrios.
¿Hace falta una radiografía?
No siempre.
Las lesiones cervicales suelen ser visibles clínicamente, pero las radiografías pueden estar indicadas cuando existe sospecha de caries, problemas pulpares, enfermedad periodontal u otras alteraciones.
La necesidad depende de cada caso.
Tratamiento de una abfracción pequeña y sin síntomas
Cuando la lesión es poco profunda, permanece estable y no causa sensibilidad, el tratamiento puede consistir en observación y prevención.
Esto puede incluir:
- Fotografiar o registrar su tamaño para comparar en revisiones posteriores.
- Corregir una técnica de cepillado traumática.
- Controlar factores dietéticos relevantes.
- Vigilar posibles cambios de sensibilidad.
- Revisar periódicamente la estabilidad de la lesión.
No intervenir también puede ser una decisión terapéutica cuando existe una justificación clínica.
Cómo tratamos la sensibilidad dental
Cuando el principal problema es la sensibilidad, pueden utilizarse distintas estrategias destinadas a disminuir la respuesta de la dentina.
Dependiendo del caso pueden recomendarse productos desensibilizantes para uso domiciliario o aplicaciones profesionales.
La respuesta no siempre es inmediata. Algunos productos necesitan un uso continuado para conseguir una disminución perceptible de los síntomas.
Restaurar la lesión con composite
Cuando la pérdida de estructura es relevante, existe sensibilidad difícil de controlar, el defecto afecta a la estética o la anatomía favorece la retención de placa, puede plantearse una restauración.
El composite dental permite reconstruir el volumen perdido y devolver una superficie más regular al diente.
Una restauración cervical bien realizada debe integrarse suavemente con el tejido dental para evitar escalones y facilitar la higiene.
¿Por qué un empaste cervical puede despegarse?
La zona cervical es exigente desde el punto de vista restaurador. Está cerca de la encía, puede resultar difícil mantenerla completamente seca y, además, recibe tensiones.
Si continúan actuando factores mecánicos importantes, las restauraciones también pueden sufrir.
Por eso, cuando un empaste cervical se desprende repetidamente, no basta con volver a colocarlo una y otra vez. Hay que analizar por qué está fallando.
¿Hay que tallar mucho el diente para reparar una abfracción?
Una de las ventajas de las técnicas adhesivas actuales es que permiten realizar tratamientos muy conservadores.
En muchas lesiones cervicales no es necesario eliminar grandes cantidades de estructura sana. La preparación depende de la geometría del defecto y de las necesidades de adhesión.
Qué ocurre si además hay retracción de encía
Cuando la lesión cervical se acompaña de una recesión gingival significativa, el tratamiento puede requerir una planificación conjunta.
En determinados casos la prioridad puede ser restaurar el defecto; en otros puede estudiarse un tratamiento periodontal para cubrir la raíz, y existen situaciones donde ambos enfoques se combinan.
La decisión depende de factores como:
- Profundidad de la lesión.
- Cantidad de raíz expuesta.
- Grosor de la encía.
- Estado periodontal.
- Estética de la zona.
¿Una férula de descarga cura las abfracciones?
No. Una férula no devuelve el esmalte perdido ni elimina una muesca existente.
Sin embargo, si existe bruxismo u otro problema de sobrecarga correctamente diagnosticado, una férula puede formar parte de un plan destinado a proteger la dentición frente a determinadas fuerzas.
La indicación debe basarse en el conjunto del caso, no únicamente en la presencia de una lesión cervical.
Errores que conviene evitar cuando aparecen muescas en los dientes
Hay algunos hábitos aparentemente lógicos que pueden empeorar la situación:
- Cepillar todavía más fuerte: una hendidura no desaparece frotándola.
- Utilizar productos abrasivos de forma excesiva: pueden incrementar el desgaste superficial.
- Dejar de cepillar la zona por sensibilidad: favorece la acumulación de placa.
- Asumir que todo es bruxismo: impide identificar otros factores relevantes.
- Esperar únicamente a que duela: una lesión puede progresar sin síntomas.
Cómo cepillarse si tienes lesiones cervicales
La clave es retirar correctamente la placa sin traumatizar el diente ni la encía.
Puede ser útil:
- Utilizar un cepillo adecuado a tus necesidades.
- Evitar movimientos horizontales violentos.
- No apretar hasta deformar completamente las cerdas.
- Dedicar tiempo suficiente a todas las superficies.
- Revisar la técnica con un profesional si existen recesiones.
¿Pueden prevenirse estas lesiones?
No siempre pueden evitarse por completo, pero sí podemos reducir muchos factores que favorecen su progresión.
Entre las medidas más importantes están:
- Mantener una técnica de higiene eficaz pero no traumática.
- Evitar exposiciones ácidas innecesariamente frecuentes.
- Consultar si existe apretamiento o desgaste dental.
- Controlar las recesiones de encía.
- Realizar revisiones para comparar la evolución de las lesiones.
¿Cómo saber si la muesca está creciendo?
A simple vista puede resultar difícil apreciar cambios que ocurren lentamente durante varios años.
Los registros fotográficos y las revisiones periódicas permiten comparar la anatomía de la lesión y comprobar si permanece estable.
Este seguimiento es especialmente útil cuando se decide no restaurar inicialmente.
¿Cuándo deberías consultar?
Conviene valorar una lesión cervical si:
- Ha aparecido recientemente.
- Notas que aumenta de tamaño.
- Existe sensibilidad frecuente.
- El color del diente ha cambiado.
- La encía se está retrayendo.
- Hay varias piezas afectadas.
- Rompes restauraciones repetidamente.
- Presentas desgaste intenso en otros dientes.
La clave está en encontrar la causa antes de reparar la consecuencia
Una abfracción dental o cualquier otra lesión cervical no cariosa puede parecer un problema pequeño porque ocupa apenas unos milímetros junto a la encía. Sin embargo, esa pequeña muesca puede aportar información importante sobre la forma en que cepillas tus dientes, las fuerzas que recibe tu mordida, el estado de tus encías o la exposición de tu boca a determinados ácidos.
Si vives en Paterna y has empezado a notar muescas en el cuello de los dientes, sensibilidad cerca de la encía o pequeñas zonas amarillentas que parecen haberse desgastado, una valoración odontológica permite diferenciar una caries de una lesión cervical no cariosa y decidir si realmente necesita tratamiento. El objetivo no es simplemente rellenar un hueco: es conservar el máximo tejido dental posible y evitar que el problema continúe avanzando.